viernes, 9 de diciembre de 2011

Metrópolis ( Fritz Lang ) 1927


                                                        
Pocas películas canónicas están tan cargadas de alegorías como Metrópolis, el urtext de la fascinación que siente el cine por la distopia con visión de futuro. Muchos eruditos, como, Tom Gunning, han analizado a fondo la manera en que Fritz Lang y la guionista Thea Von Harbou entrelazan los temas políticos, sociológicos, tecnológicos y psicoanalíticos, y dan lugar a una película tan absorbente como ideologicamente incoherente.
Visión apocalíptica de un mundo futuro y en la que Fritz Lang -nos gusta mucho la obra de F. Lang, pero nos encanta sobre todo, la serie del Doctor Mabuse -enlaces abajo- ¡Todas!, la organización criminal, más Friki de la historia, con”Fumanchú”, este si que es…¡total!..“El mundo volverá a saber de mí”- nos cuenta, en una de sus partes, la historia de la construcción de la  Torre de Babel, Génesis 11 :1-9…¡Impresionante!,  el Tráiler puesto, con una música ¡total!, mas los delirios de Joh Fredersen (Alfred Abel) con la ramera Babilonia.
Si sentís curiosidad lo podéis encontrar en el Corán 28:38, 40:38 lo de Babel y referencia a Babiloniaen 2:96, este es más Friki que el de la Biblia, habla de magia negra y de las tentaciones … ‘Todo un clásico’.
Con guión de  Fritz Lang y Thea von Harbou, y música de Gottfried Huppertz.
Sentencia: “el mediador entre el cerebro y las manos ha de ser el corazón” -cortinilla que sale varias veces a lo largo de la película-.
                                                         
En una megalópolis del año 2000 los obreros viven en un gueto subterráneo donde se encuentra el corazón industrial con la prohibición de salir al mundo exterior. Incitados por un robot se rebelan contra la clase intelectual que tiene el poder, amenazando con destruir la ciudad que se encuentra en la superficie... pero Freder (Gustav Frölich), hijo del soberano de Metrópolis, con la ayuda de la hermosa María (Brigitte Helm) de origen humilde, intentarán evitar la destrucción apelando a los sentimientos y al amor.

domingo, 4 de diciembre de 2011

El gran dictador (The great dictator)(1940)



“El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas. Ha levantado barreras de odio. Nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas.
Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado nosotros. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco.
Más que máquinas, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades, la vida será violenta. Se perderá todo.
Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana. Exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.
Ahora mismo mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, a millones de hombres desesperados, mujeres y niños. Víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes.
A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.
El odio de los hombres pasará. Y caerán los dictadores. Y el poder que le quitaron al pueblo, se le reintegrará al pueblo. Y así, mientras el hombre exista, la libertad no perecerá”.                                           


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Tiempos modernos (1936)


Tiempos modernos dirigida por Charles Spencer Chaplin (1889-1968) es un largometraje que bien podrí­a definirse como un documento de una época (la depresión) por el retrato que el director hace de la sociedad del momento. Pero, por el tratamiento tragicómico que impera en el filme, tan propio del autor, presenciamos no sólo un espejo de la vida de los años 30, sino también la ideología de un autor comprometido con el mundo que le rodeaba.

Esta década, la que prosiguió al llamado “jueves negro”, fue llamada la Gran Depresión Norteamericana (y mundial, por extensión ), debido a la terrible crisis que provocó el “crack” a todos los niveles (económico, social, polí­tico…): En 1932 el 25% de la sociedad activa estaba en paro y quebraron numerosas empresas. En general hubo una crisis fortí­sima que afectó sobre todo a las capas más bajas de la sociedad (campesinos, obreros y empleados). Las condiciones de vida eran lamentables. De ciertas condiciones y derechos que habí­an conseguido los trabajadores en la década anterior (los felices años 20), se perdieron de golpe muchas atribuciones. Y estos sucesos desencadenaron una grave crisis social. Porque la población perdió la esperanza, las calles estaban llenas de desolación. No habí­a trabajo, y el que tení­a la suerte de tenerlo era en condiciones infrahumanas (con grandes sobrecargas y exceso de responsabilidad, sin prevención de riesgos laborales, con jornadas de hasta 16 horas diarias…). Un poco como los momentos que vivimos en la actualidad.



Rebelión en la granja (Animal Farm) (1945)




Fue el primer largometraje de animación británico -si se pasa por alto la pelí­cula de instrucción en tiempode guerra (1945, Handling Ships)-. Dirigida por el matrimonio Halas-Batchelor (el húngaro de nacimiento John Halas y la inglesa Joy Batchelor) está basada en la mordaz fábula polí­tica escrita por George Orwell en 1945.
Dentro del mundo de la animación, Walt Disney ha acaparado la atención de crí­tica y de público durante decenas de años. Sin embargo, otros artistas han plasmado su impronta en el celuloide y transmitido algunos tí­tulos de interés a esta particular forma de expresión. El matrimonio conformado por Joy Batchelor (1914-1991) y John Halas (nacido János Halász, 1912-1995) fue fundamental dentro del cine de animación británico, desde su unión -laboral- con la cinta Music Man (1938) -tras el debut de Batchelor en solitario, en 1935, con Robin Hood- hasta el telefilmeMax und Moritz (1977), basado en el clásico del cómic alemán (influencia de los no menos famosos The Katzenjammer Kids).
En 1955 dirigieron Rebelión en la granja, basado en la novela de George Orwell (seudónimo de Eric Arthur Blair, 1903-1950), filme que sigue con aceptable fidelidad la fábula sobre los animales que se rebelan contra su amo, suavizando algunas cosas de esta, aunque consiguiendo representar el espí­ritu del relato.
Con unos muy dibujos bien acabados, los personajes suponen una perfecta representación de los animales de la granja, que, al igual que en la novela, son verdaderos animales que hablan, y no las meras representaciones simbólicas de seres antropomórficos a los nos tiene acostumbrados la Disney. En la historia son los animales quienes, oprimidos por los humanos, se rebelan contra ellos; la parábola anti-stalinista se refleja en los propios animales, quienes no son emulan una iconografí­a humana, ni se intenta trasladar un mensaje suavizándolo con la apariencia de los animales.
La pelí­cula consigue transmitir la angustia de los animales, con escenas tan impactantes como la del caballo herido en el transcurso de una tormenta, con un tenebrismo y una aflicción que ya quisieran algunas producciones animadas actuales -y también en imagen real, por qué no decirlo-. El guión está bien hilvanado, llevado con ritmo y diligencia, utilizando en muchos casos elipsis que hacen avanzar la acción sin parecer acelerado. Los personajes están trabajados y muy conseguidos, liderados por el chancho Napoleón, que es un verdadero cerdo dictador. Los demás también demuestran variedad idiosincrática, aunque el caballo robusto y su amigo, el burro algo torpe pero bonachón, son de los mejores personajes de la cinta.
Otra de las peculiaridades del filme son los encuadres utilizados para exhibir lo que sucede, como los pies de los humanos acercándose a la granja, con fuertes pisadas levantando polvo, presentándolos como una turba enfurecida, o cuando los animales, coléricos, ven por la ventana a los cerdos opresores transformándose en el malvado granjero, representando que los marranos se han convertido en lo que antes odiaban. Por tanto, la condena a cualquier sociedad totalitaria queda brillantemente plasmada, al igual como sucedí­a con la novela, en una perspicaz fábula alegórica, en contra de Stalin y su deslealtad a los principios de la Revolución Rusa. La pelí­cula y novela también plasman cómo los poderes pueden transformar un ideal en algo completamente contrario, cómo en nombre del pueblo se subyuga a los ciudadanos. También se nos expone lo que podrí­a ser una crí­tica al capitalismo, con la venta que hacen los cerdos de los productos que consiguen los animales y van a parar a estos en vez de a los propios animales.
Rebelión en la granja no es un filme para los que consideran que los dibujos animados son sólo para los niños -aunque deberí­a proyectarse en los colegios para que los muchachos aprendan algo-, sino para todos aquellos que tengan una mirada amplia del mundo del cine o simplemente del mundo.
Sinopsis de la novela de Orwell
En esta fábula alegórica esl escritor británico George Orwell plasma su condena a la sociedad totalitaria y su desilución por las injusticias sociales. La obra está basada en la traición de Stalin a la Revolución Rusa. Representa la Revolución Bolqueviche de 1917, cuyo primer lí­der fue Lenin, que querí­a que todos los ciudadanos fueran iguales. Cuando Lenin murió, Stalin y Trotsky lucharon por el poder ganando Stalin quien se convirtió en un gobernante sanguinario.
En este relato Orwell usa personajes de animales para representar ideas polí­ticas, hechos históricos, la propia revolución y la corrupción que causa el poder. Los animales de la obra representan conductas humanas: las ovejas sólo siguen al rebaño, los caballos son trabajadores incansables, los cerdos obtienen el poder absoluto que corrompe y vuelve dictador a quien lo ostenta. Los perros, protagonistas secundarios, son dos pastores alemanes de nombres Jessie y Bluebell y un Dobermann de nombre Pincher. Otros perros de la granja no tienen nombre ya que representan a la “policí­a secreta” y si bien no tienen una descripción precisa, probablemente puedan ser Pitbulls.
Rebelión en la granja puede leerse en tres niveles: como una fábula, una sátira y una alegorí­a. En el nivel de fábula los perros enseñan que aún siendo dóciles de nacimiento pueden ser enseñados a ser feroces, volviendo al debate entre lo social y la naturaleza. En el segundo nivel, la sátira, en el comportamiento de los perros hay una burla al entrenamiento de un ejército. Y en el tercer nivel de alegorí­a, los perros son parte de la Revolución Rusa. 
Los personajes caninos que al principio de la obra se muestran suaves y cariñosos se transforman a partir de los cambios en la granja en seres salvajes y feroces responsables de las persecuciones y las matanzas de los animales opositores.

lunes, 28 de noviembre de 2011

1984 GRAN HERMANO george orwell (spanish)(1984)

Mil novecientos ochenta y cuatro (más conocida como 1984) (en inglés Nineteen Eighty-Four) es el título de una novela de política ficción distópica escrita por George Orwell en 1948 y editada en 1949. En la novela el estado omnipresente obliga a cumplir las leyes y normas a los miembros del partido totalitario mediante el adoctrinamiento, la propaganda, el miedo y el castigo despiadado. La novela introdujo los conceptos del siempre presente y vigilante Gran Hermano, de la notoria habitación 101, de la ubicua policía del pensamiento y de la neolengua, adaptación del inglés en la que se reduce y se transforma el léxico -lo que no está en la lengua, no puede ser pensado-. Muchos comentaristas detectan paralelismos entre la sociedad actual y el mundo de 1984, sugiriendo que estamos comenzando a vivir en lo que se ha conocido como sociedad Orwelliana. El término Orwelliano se ha convertido en sinónimo de las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en la novela. La novela fue un éxito en términos de ventas y se ha convertido en uno de los más influyentes libros del siglo
Winston Smith vive en el Londres de un virtual 1984, en un mundo dividido en tres superpotencias: Eurasia, Asia Oriental y Oceanía, donde imperan, respectivamente, el neobolchevismo, la “adoración de la muerte” y el Ingsoc, acrónimo inglés para “socialismo inglés”. El Gran Hermano, suple a todo personaje político, él es el comandante en jefe, el guardián de la sociedad, el dios pagano y el juez supremo. Él es la encarnación de los ideales del Partido, el Partido ubicuo, único y todopoderoso que vigila sin descanso. El Partido al que han de pertenecer todas las personas, sólo se salvan los “proles”; ellos no cuentan y tienen derechos como los animales: de hecho, la Policía del Pensamiento apenas los vigila: “a los proles se les permite la libertad intelectual porque no tienen intelecto alguno”. Ni siquiera la familia está por encima de su presencia, es común la denuncia de hijos pequeños a sus propios padres por traicionar al Partido. Irónicamente, Orwell insinúa la posibilidad de que ya ni siquiera sea una persona real, sino un mero icono propagandístico.
Tras años trabajando para el Ministerio de la Verdad, Winston se vuelve consciente de que los retoques de la historia en los que consiste su trabajo son sólo una parte de la gran farsa en la que se basa su gobierno, y encuentra el amor de una joven rebelde encarnando así una resistencia de dos contra una sociedad que se vigila a sí misma.
Juntos creen afiliarse a la Hermandad, un supuesto grupo de Resistencia dirigido por Emmanuel Goldstein —un personaje casi tan ubicuo y omnipresente como el propio Gran Hermano, el Enemigo del Pueblo y escritor de El Libro, el cual el protagonista lee hasta llegar a comprender los mecanismos del doblepensar, herramienta base de dominación de Partido—, y que es en realidad uno más de los instrumentos de control del Partido. A través de una historia intrincada, con temas como el lavado de cerebro, el lenguaje, la psicología y la inventiva encaminados al control fisico y mental de los individuos, la educación totalitaria de la juventud, etcétera, Orwell relata la historia trágica y aparentemente emancipadora de Winston Smith y Julia, tratando de derrocar un sistema donde la intimidad y el libre pensamiento no existen, ni siquiera se conocen. Después de haber sido derrotado por el sistema y liberado, Winston Smith se encuentra en un bar, viendo en televisión una más de las noticias manipuladas que se emiten continuamente según la conveniencia del Gran Hermano.
1984 - George Orwell from María Siglo on Vimeo.

domingo, 27 de noviembre de 2011

MOGAMBO (1953)


Al campamento keniata dirigido por el maduro cazador Victor Marswell (Clark Gable) llegan una vivaz mujer de nombre Eloise Kelly (Ava Gardner), el antropólogo Donald Norley (Donald Sinden) y su mujer Linda (Grace Kelly).
En breve tiempo las dos mujeres se verán atraídas por la fuerte personalidad de Marswell.

Aventuras románticas con telón de fondo africano en este trabajo agradable pero menor de John Ford, quien desarrolló un atractivo triángulo amoroso retomando la historia narrada en la película de Victor Fleming "Tierras De Pasión" (1932), film que contaba también con Clark Gable como protagonista masculino.

El animoso tacto en las escenas de acción, la gran utilización de los escenarios naturales de Ford ayudado por el pictórico trabajo fotográfico de Robert Surtees ("Las minas del rey Salomón") y Freddie Young ("Ivanhoe"), o el sugerente encuentro escénico entre el trío de megaestrellas que se ven atrapados por el dilema amoroso y la determinación emocional, son factores suficientemente atractivos como para valorar positivamente a esta pelicula, a pesar de que la trama carezca de singularidad y los personajes circundantes no posean demasiado interés.
Fenomenal actuación de Ava Gardner, quien incrementa con su presencia la valía de todas las escenas en las que aparece su personaje, y metedura de pata de la censura franquista, que para evitar el adulterio provocaron una risible situación de incesto.

jueves, 24 de noviembre de 2011

El halcón maltés (película de 1941)

El detective privado Sam Spade (Humphrey Bogart) estaba sentado en su oficina, mirando la ciudad de San Francisco por la ventana, cuando irrumpió una misteriosa dama, la señorita Ruth Wonderly (Mary Astor). La elegante mujer quería investigar el paradero de su hermana, quien supuestamente había huido de casa con un vividor de origen británico. El socio de Sam (Jerome Cowan) se ofrece para buscar al hombre y seguirá discretamente a la mujer, pero es asesinado. Sam confronta a la clienta, la señorita Ruth Wonderlyconfiesa que realmente ella es Brigid O’Shaugnessy (Mary Astor) y resulta que el asunto de la desaparición de su hermana era mentira: el hombre que buscaba era su socio y puede tener en su poder una valiosa estatua de un halcón, incrustada con piedras preciosas de un valor inmenso, que se supone que era el tributo que losCaballeros de Malta pagaron por la isla al rey Carlos V. Ella no es la única tras el Halcón Maltés, ya que un grupo de maleantes internacionales está también tratando de conseguir la estatua, dispuestos a engañar, robar o matar, para apropiarse del tesoro. Un hombre llamado Kasper Gutman (Sydney Greenstreet), el engañoso Joel Cairo (Peter Lorre), Wilmer (Elisha Cook Jr.) y la seductora señora O’Shaughnessy quieren aprovecharse del genio y el ingenio de Sam Spade para sus propios intereses, pero al detective le preocupa más salir ileso de las peligrosas situaciones y sacar el mayor provecho para sí mismo.

Año1941
GéneroCine negro
Duración101 minutos
DirecciónJohn Huston
ProducciónHal B. Wallis
Henry Blanke
GuionJohn Huston
MúsicaAdolph Deutsch
FotografíaArthur Edeson
RepartoHumphrey Bogart
Mary Astor
Peter Lorre
Gladys George
Jerome Cowan
Sydney Greenstreet
Elisha Cook, Jr.