jueves, 27 de octubre de 2011

Aguirre la cólera de dios

En 1560, poco después de la destrucción del imperio inca, una expedición española parte de las montañas de Perú rumbo a las selvas del Amazonas, en busca de la legendaria tierra de El Dorado. A través del diario del fraile Diego Gaspar de Carvajal iremos conociendo aquella peligrosa aventura...
Gonzalo de Pizarro lidera un grupo de conquistadores españoles que cruza las intransitables selvas peruanas. Debido a la imposibilidad de continuar adelante en función de la escasez de provisiones y fuerzas, decide enviar una reducida expedición comandada por el incompetente Pedro de Urzúa y secundada por el lunático Lope de Aguirre, obsesionado con el poder, con el objetivo de conquistar El Dorado, la tierra prometida del oro según las creencias indias. A lo largo del camino, la expedición se adentrará lentamente en una pesadilla infernal como consecuencia de la demencia de Lope de Aguirre, los ataques indios y las brutales condiciones del hábitat.



DirecciónWerner Herzog
MúsicaPopol Vuh
SonidoHerbert Prasch
FotografíaThomas Mauch
MontajeBeate Mainka-Jellinghaus
Efectos especialesJuvenal Herrera
Miguel Vázquez
RepartoKlaus Kinski
Ruy Guerra
Peter Berling
Helena Rojo

La unión entre el megalómano director de cine Werner Herzog y el inimitable actor de carácter Klaus Kinski dio como resultado un destacado lote de películas entre las que destaca la que nos ocupa en esta ocasión, Aguirre, la cólera de Dios (Aguirre, der zorn Gottes, 1972), probablemente la mejor obra fruto de su conflictiva colaboración basada en una relación amor-odio realmente productiva (al efecto, ver el ilustrativo documental Mi enemigo íntimo, que refleja la peculiar relación entre los excéntricos Herzog y Kinski).
Fundamentalmente, se trata de una obra de contrastes desmesurada y fascinante. Haciendo uso de un estilo casi de documental, con cámara inquieta y dinámica, ofrece unas impactantes imágenes que consiguen transmitir credibilidad, realismo, como si el espectador estuviera muy próximo a lo que ocurre hasta llegar a verse involucrado en una historia dramática y épica de tintes dementes. Conjuntamente, la música que acompaña puntualmente a las imágenes causa un efecto extraño, convirtiendo lo visto en algo casi onírico, surreal. En este sentido, es curioso, atractivo y sensacional el hecho de intercalar tales imágenes cruentas, realistas y cercanas con una música altamente sugestiva e hipnótica.
El ambicioso Herzog cuenta la búsqueda de El Dorado por parte de una expedición de conquistadores españoles a lo largo de las salvajes junglas del Perú de 1560. Las duras condiciones de la hostil e inhabitable jungla, los fantasmagóricos indios enemigos y los propios conflictos por alcanzar el poder en la expedición son los grandes impedimentos que tendrán que soportar. Ya desde el inicio observamos a los personajes descendiendo Los Andes con caballos, carros, cañones, armas y demás parafernalia, a los esclavos cargando con las damas, e inmediatamente comprendemos que se trata de una empresa imposible, inhumana, derrotada de antemano en su enfrentamiento ante la impenetrable e indómita Naturaleza. La infernal odisea se convertirá en un camino lleno de tormento y calvario, prácticamente de pesadilla. Ese tono desasosegante y desgarrador es consecuencia de un estilo visual sobrecogedor repleto de imágenes de gran poder, de gran belleza e, incluso, de un toque considerablemente bizarro.
Kinski realiza una enérgica e histriónica interpretación de Lope de Aguirre, un hombre completamente desequilibrado, loco, ciego por la avaricia, por el mando y por alcanzar un objetivo imposible e inexistente ubicado en la imaginación colectiva, en el puro mito. Para ello, sacrificará lo que sea necesario, incluyendo a su inocente hija (Nastassja Kinski) con la que incluso planea casarse para asegurar la pureza de su raza. Caracterizado por presentar un rostro completamente ido e imprevisible, manteniendo una postura extrañamente inclinada y repitiendo gestos retorcidos, compone un personaje estremecedor, excesivo y obseso hasta el límite en la enfermiza búsqueda de su objetivo. Sus últimas imágenes a bordo de la balsa solo, desesperado, perdido e inmerso en una absoluta locura tras conducir a sus compañeros a la muerte trágica constituyen uno de los pasajes más antológicos que sea posible recordar. Se trata de un final acorde con el aliento fatalista de una historia destinada a la catástrofe.
El hecho de que la amenaza india sea casi invisible refuerza sobremanera la sensación de inquietud, dotándoles de un misterio temible al no identificar al enemigo, al no saber exactamente a qué se enfrentan. Sin embargo, el mayor enemigo de la expedición hispana es más bien su propia condición de hombres movidos por una riqueza imposible de alcanzar que les empujará a adentrarse en inhóspitos territorios de los que nunca saldrán.
La Iglesia y su hipócrita labor evangelizadora se encuentra presente en el personaje del clérigo, cuyo fin es comunicar la Palabra de Dios como vehículo o excusa para obtener el ansiado El Dorado, la tierra prometida, el Cielo en la Tierra. Así mismo, no se escatima un ápice el mostrar con estremecedora crueldad la esclavización del pueblo peruano, totalmente a merced de unos inmisericordes invasores, tan despiadados como parapetados tras su infinito abuso de poder en pro de la colonización a cualquier precio.
Filmada en el lugar natural donde se desarrolla la propia historia, la selva amazónica, el rodaje se vio sacudido por las dificultades climáticas y geográficas que castigaban diariamente al equipo de rodaje, así como por el inaguantable carácter de Kinski, auténtico azote de los participantes en esta monumental obra de arte.
Ver Aguirre, la cólera de Dios es una de esas experiencias cinematográficas que no se olvidan con facilidad. Imprescindible a todas luces.


Fuentes:
http://www.pasadizo.com/
www.peliculasyonkis.com/

miércoles, 26 de octubre de 2011

LA BALADA DE CABLE HOGUE (1970)

TÍTULO ORIGINAL The Ballad of Cable Hogue
AÑO 1970
DURACIÓN 121 min.
DIRECTOR Sam Peckinpah
GUIÓN John Crawford, Edmund Penney
MÚSICA Jerry Goldsmith
FOTOGRAFÍA Lucien Ballard
REPARTO Jason Robards, Stella Stevens, David Warner, L.Q. Jones, Strother Martin, Slim Pickens
PRODUCTORA Warner Bros. Pictures
GÉNERO Western

SINOPSIS El explorador Cable Hogue es abandonado en medio del desierto por sus crueles compañeros Taggart y Bowen, que le arrebatan la montura, el rifle y las provisiones. Después de caminar bajo un sol implacable durante cuatro días, cuando ya está al borde del colapso, nota que sus botas están húmedas...
 
‘La balada de Cable Hogue’ como bien indica su título es la historia triste de un personaje que bien podría ser el alter ego del propio Peckinpah, y cómo no, uno de los personajes característicos de su cine, un hombre desencajado en tiempos de cambio en los que el viejo y lejano Oeste desaparece con sus praderas para dar paso al progreso. El film da inicio con Cable Hogue abandonado a su suerte por dos socios en el desierto en el que buscaban agua. Un golpe de suerte, o de intervención divina, hace que Hogue ya exhausto encuentre agua en un lugar en el que su valor es mayor que el del oro. Pronto Hogue verá las posibilidades de negocio y se establecerá en aquel lugar ofreciendo agua y alimentos a los viajeros cansados que por allí pasen.

 
 
 

También es una historia de amor, tal y como asegura la actriz Stella Stevens, en el papel más recordado, y mejor, de su mediocre carrera. Hogue y Hildy se enamorarán aún a pesar de las circunstancias, ella es una prostituta con un único sueño: ir a San Francisco para convertirse en una gran dama, Hogue sólo sabe estar en el desierto y le mueve un deseo de venganza hacia los hombres que le dejaron abandonado allí sin agua. Pero ambos se pertenecen en sus corazones, Hogue es el único que la ve como una gran mujer, y Hildy se siente conmovida por un trato que jamás ha recibido. El encuentro final, apoyado por la excelente banda sonora de Jerry Goldsmith, es una de la secuencias más emotivas del cine de su autor, que consigue el efecto buscado al conceder al espectador el deseo de que Hogue y Hildy estén juntos. Todo esto pone de relieve el carácter romántico de Peckinpah, pero como todo buen romántico conocía la tragedia de las cosas, y por eso, en un irónico y trágico final, mata a Hogue atropellándolo con un coche, alegoría del progreso que acabará con todo lo viejo.
Jason Robards, en uno de los papeles más atípicos de su carrera, da vida a Hogue. Una primerizaStella Stevens, antes de convertirse en estrella de televisión, a Hildy. Detrás les sigue un elenco de secundarios magnífico de los que ya no se ven. David Warner como el falso y divertido predicador, cuyo discurso final sobre Hogue es para enmarcar; y los inolvidables L.Q. Jones y Strother Martin, como los que abandonan al principio a Hogue, más Slim Pickens como conductor de la diligencia. Maravillosamente fotografiados por Lucien Ballard que dejó para la posteridad algunos de los mejores cielos de western que se hayan visto, un cielo azul y nuboso, el último vestigio de la época dorada del género.


 
 
 


Fuentes:
http://www.blogdecine.com/
http://www.cineclasiconline.com/
www.filmaffinity.com/es/



Hay en la película un extenso tapiz de sutilezas y alegorías muy bien sugeridas por el libreto, obra deJohn Crawford y Edmund Penney en su primer y único guión para el cine, y supervisado como era costumbre, por el propio Peckinpah. Hogue pertenece al desierto en el que decide quedarse no sólo porque ha encontrado agua, lo que le convertirá en un próspero hombre, sino porque él no sabe vivir en otro sitio. Su particular oasis es como un lugar intermedio entre pasado y futuro, en el que Hogue se siente como en casa, alejado de un mundo en el que no encaja. Sus únicas incursiones a la civilización son para legalizar su situación y al final cuando toma la decisión de irse a San Francisco comprometiéndose a entrar en un mundo totalmente ajeno y desconocido, decisión tomada única y exclusivamente por amor.
Peckinpah declaraba durante el rodaje que estaba realizando una comedia, y algunas partes pueden verse como tal. El primer encuentro entre Hogue y Hildy, los momentos de fuga del personaje de David Warner cuando se mete en líos de faldas, el empeño que pone Hogue en preparar su casa para Hildy, o la cómica salida de ésta del barreño de agua en el que se encuentra desnuda, por la llegada de una diligencia. Instantes que en su momento fueron criticados como salidas de tono pero que encierran una lógica muy coherente dentro de la mirada personal de Peckinpah. No están desprovistos de la tristeza que baña el relato, y más que producir una risa típica de gag produce una sonrisa con halo de amargura. Como hemos dicho ‘La balada de Cable Hogue’ es una película triste, y no deja de serlo en sus momentos más distendidos.
Pero está claro que Peckinpah estaba realizando algo más que una comedia. ‘La balada de Cable Hogue’ es uno de los mejores westerns crepusculares que se han rodado jamás. Hogue es un personaje que entra por derecho propio en el grupo de personajes crepusculares de un género que en aquellos años, los 70, estaba prácticamente moribundo. Al igual que los hombres de John Ford que “mataron” a Liberty Valance o el Pike del mismo Peckinpah, es un hombre que añora los viejos tiempos y que es incapaz de someterse a los nuevos. Su errática vida y su valor ético no le hacen peor que todos aquellos que se han adaptado al cambio, pero su incapacidad para encajar le convierten en un rechazado. Por eso pertenece más al desierto, salvaje e inhóspito, su verdadero hogar, que será arrasado por el progreso. Atención a los títulos de crédito iniciales en los que con un montaje que fragmenta la pantalla se nos habla de la condición desencajada del personaje.

 

La reina de África (1951)



The African Queen, conocida en castellano como La reina africana, en Argentina yVenezuela, y La reina de África en España, es una película británica estadounidense de 1951, dirigida por John Huston, basada en la novela del mismo título de C. S. Forester; protagonizada por Humphrey BogartKatharine HepburnRobert Morley, Peter Bull, Theodore Bikel y Walter Gotell en los papeles principales.
Ganó un Oscar al mejor actor principal (Humphrey Bogart), y obtuvo otras tres nominaciones, al mejor director, a la mejor actriz principal y al mejor guion.


Argumento :
La Primera Guerra Mundial ha comenzado y enÁfrica Oriental Alemana, Charlie Allnut (Humphrey Bogart), un canadiense que se dedica a transportar mercancías por el río Ulanga con su vieja embarcación, llamada The African Queen, llega a una aldea que visita regularmente. Después de ser invitado por un misionero, el reverendo Samuel Sayer (Robert Morley) y su hermana Rose (Katharine Hepburn) a tomar un, para él, incómodo té, se despide de sus anfitriones y se marcha. Al poco rato aparece un pelotón de soldados coloniales alemanes, que queman la aldea y se llevan a los habitantes con ellos. Solos quedan el misionero y su hermana entre las ruinas. Él, agobiado por la destrucción de su congregación por los soldados, enloquece y muere. Charlie aparece nuevamente por la aldea, ya que se ha enterado de otras aldeas destruidas, y piensa llevar en su barca al misionero y su hermana para regresarlos a la civilización. Allí se entera de la muerte del misionero y luego de enterrarlo, apura a Rose para abandonar el lugar, ya que supone que los alemanes lo estarán buscando para requisarle su embarcación. Charlie sabe los peligros de la travesía y advierte a Rose, pero ella le dice que está dispuesta a correr el riesgo. Durante el viaje por el río, pasan juntos por varias peripecias. Primero deben pasar frente a un fuerte alemán, donde son sorprendidos y tiroteados por los soldados. Una bala destruye una manguera de la máquina y la lancha sólo puede avanzar con la fuerza de corriente del río, pero ambos logran sobrevivir. Entre Charlie y Rose, dos personas adultas, pero sencillas e ingenuas, empieza a nacer una creciente simpatía. Deben luego pasar por un trecho de corrientes turbulentas del río, entre rocas de gran tamaño. La lancha sufre varios desperfectos, que los obligan a detenerse y buscar una manera de repararlos. Rose comienza a fraguar una venganza por la muerte de su hermano, teniendo como blanco la cañonera alemana Empress Louisa que patrullaba las costas del lago Victoria, cuya existencia Charlie le había contado, y lo convence de adaptar La reina de África con torpedos improvisados hechos con materiales que cargaba, y hundir la cañonera. Pasan por otro trecho difícil, y luego de pasarlo con dificultad, Charlie en su entusiasmo, besa a Rose, quedando luego estupefacto por su acción. Sin embargo, Rose también siente atracción por él y comienza a nacer la pasión entre ellos. La última parte del río, antes de llegar al lago Victoria, es la más difícil, es un delta en el cual se pierden y deben empujar a duras penas la pesada embarcación para poder continuar. Exhaustos, ven cómo las aguas del río bajan y como el lanchón queda apresado en el limo. Charlie enferma de fiebre y Rose reza una oración por ellos, convencida de que morirán. Una torrencial lluvia cambia la situación, Charlie es despertado por el movimiento de la embarcación, que sigue la corriente creada por la lluvia salvadora. Ya recuperados, ven a la distancia que la cañonera alemana se dirige hacia ellos, y Charlie decide ocultarse junto con la embarcación entre la vegetación. La cañonera se acerca más y más, y de pronto gira y regresa. Se trataba sólo de un patrullaje. Rose vuelve a insistir en su plan de torpedear la cañonera, esta vez contando con Charlie. El plan está en plena ejecución y ambos amantes saben que pueden morir en el intento, cuando estalla una tormenta y La reina de África se vuelca, separándose la pareja. Charlie es capturado e interrogado por el capitán de la cañonera (Peter Bull), que ordena más tarde su ahorcamiento, acusado de espionaje. En tanto, un bote salvavidas de la cañonera recoge a Rose, para alivio de Charlie, que la creía muerta. El capitán alemán decide entonces ahorcar a los dos. Ya con ambos con la soga al cuello, Charlie le pide al capitán que los case antes de morir, éste acepta, y luego de hacerlo, ordena continuar con la ejecución de ambos. En ese instante, una enorme explosión, causada por el choque de la cañonera con los torpedos de la semihundida La reina de África, hunde al navío de guerra. Entre los restos de las naves aparecen Charlie y Rose, milagrosamente vivos. Aferrados a un tablón de La reina de África nadan hasta la costa, cantando, buscando continuar con sus vidas.